SOBRE LA CUSTODIA DE LA PERSONA HUMANA EN TIEMPOS DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Cada etapa del progreso ha puesto de manifiesto el lado ambigüo de instrumentos capaces de causar daño cuando no se orientan hacia el bien.
El poder y la omnipresencia de las tecnologías emergentes se entrelazan con el tejido de la vida cotidiana, modelan los procesos de tomas de decisiones e inciden en el imaginario colectivo.
"Nunca la humanidad tuvo tanto poder sobre sí misma."
Retos de nuestro tiempo. La justicia de contener los efectos distorsionados del poder tecnológico. No podemos ignorar que la energía nuclear, la biotecnología, la informática, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades adquiridas dan a quienes tienen el conocimiento y el poder económico un dominio impresionante sobre el conjunto de la humanidad y del mundo entero.
Llevar a cabo un proyecto de estabilidad y poder- una sola lengua, una sola tecnología, una sola dirección. Obra concebida sin referencia a Dios (elimina la diversidad y en lugar de la comunión elige la homogeneización.) Alcanzar el cielo sin la bendición de Dios, sacrificando la dignidad de la persona humana, destruyendo lenguas o confundiéndolas; el resultado es la dispersión.
Síndrome de Babel- idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, pretensión de un lenguaje único-incluso digital-capaz de trducirlo todo, incluso el misterio de la persona. Riesgo de deshumanización.
La ilusión de una tecnología que promete liberarnos de toda fragilidad o modelos de bienestar que dejan atrás a pueblos enteros. Ponemos nuestra esperanza en un potencial ilimitado, en formas de progreso que agudizan las desigualdades; soluciones inmediatas incapaces de sanar las heridas de los pueblos.
Algunos persiguen la quimera de una autodeterminación ilimitada.
Las tensiones y las diferencias pueden convertirse en energías creativas cuando están orientadas por una responsabilidad compartida.
Edificar en el bien-lenguaje evangélico.
Indiquemos criterios de discernimiento, dignidad de la persona, destino universal de los bienes, opción de los pobres, el cuidado de la casa común y la paz.
Alfabetización digital, investigación e industrias orientadas a la justicia y la paz.
En la era de la inteligencia artificial permanecer profundamente humanos; ninguna máquina podrá sustituir a una persona. No tenemos que ensuciarnos las manos en la obra de nuestro tiempo.
Escuchar los diferentes lenguajes no es una mera atención sociológica implica discernimiento.
Encrucijda entre la crisis de los grandes sistemas ideológicos del S.XX y el inicio de la globalización económica. El sistema pone en juego su libertad, su creatividad, contribuyendo a la elevación cultural y moral de la sociedad.
Formas de precariedad, fragmentación de trayectorias profesionales, automatización que se evalúa en términos de eficiencia, partiendo de la dignidad del trabajador, del derecho a una remuneración suficiente y de la posibilidad de participar en la vida social.
Existe una brecha entre el Norte y el Sur del Mundo, el subdesarrollo reconoce el fracaso de muchos intentos de reducir el retraso económico de los más pobres, y acompañar a la industrialización.
Colapso del sistema soviético y afianzamiento de la democracia y la economía de mercado. Impide que el poder sea monopolizado por élites movidas por intereses particulares o ideológicos.
En el contexto de la globalización, el concepto de desarrollo y el bienestar consumista convive con sistuaciones de miseria deshumanizante.
En la actualidad, se dan crecientes desigualdades, presión de mercados financieros, crisis medioambientales y desconfianza en la política.
El posthumanismo critica el antropocentrismo y plantea una forma de hibridación entre el ser humano, la máquina y el ambiente, hasta imaginar que atravesará el umbral en el que la humanidad se superará a sí misma; entrando en una nueva etapa evolutiva especulativa en la que las decisiones sociales, políticas y económicas se orientan.
Presunta optimización de la especie.
Las conquistas de la ciencia y la técnica desvincula el progreso moral y social terminando por volverse contra el hombre.
Hay que distiguir con claridad, integrar las tecnologías en una visión humana y relacional; otra es dejarse guiar por un imaginario que desprecia el límite y promete una salvación puramente técnica.
Cuando el ser humano se deshumaniza, la perseverancia y la memoria consiguen fundar instituciones que persiguen dar esperanza en tiempos convulsos e inciertos. Instituciones justas que dan testimonios creibles.
La fe cristiana responde ante esto indicando una plenitud que no procede de la divinización tecnológica.
El uso de las plataformas digitales y los sistemas de IA acelera los profundos cambios de la comunicación pública y política. Herramientas que podrían favorecer el debate y la participación se utilizan para construir narrativas sesgadas y difuminar los límites entre lo verdadero y lo falso, mezclando datos y opiniones.
Nadie se salva solo.
El ecosistema digital puede ser cuidado, explotado, compartido o monopolizado. Impactando de manera indirecta en las generaciones futuras. Esto exige favorecer la memoria colectiva.
La difusión de redes globales, plataformas y sistemas IA cambia el modo de informarse, de comunicarse y de acceder a los servicios. Así se dan nuevas formas de privación de libertad y exclusión a personas y pueblos a los que se le niega o dificulta el acceso a las nuevas tecnologías, comunidades expuestas a vigilancia invasiva y grupos sociales perjudicados por algoritmos opacos que reproducen prejuicios y discriminaciones.
La desinformación no surge con la IA, expone a los ciudadanos a perspectivas parciales o engañosas.
Una información veraz no surge de un control centralizado o automatizado. Requiere verificación, cotejo de fuentes y responsabilidad argumentativa.
Confianza, búsqueda de la verdad (bien común), base de una comunicación justa.
"Crisis en torno a la verdad", la vida democrática se debilita.
El desisnterés por la verdad conduce lenta pero inexorablemente hacia el totalitarismo.
Los súbitos ideales no son aquellos ideológicamente convencidos, son las personas para quienes ya no existe la distinción entre el hecho y la ficción (es decir, la relidad y la experiencia) y la distinción entre lo verdadero y lo falso.
La comunicación no es solo transmisión de información sino creación de una cultura. Las innovaciones tecnológicas no son neutrales, pueden aumentar la participación y la justicia o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión.
Estamos construyendo nuestro presente porque la IA ya forma parte de nuestra vida cotidiana. Se da un paradigma tecnocrático en el que "el hombre no está preparado para utilizar el poder con acierto". La lógica de la eficiencia y el control, gobiernan las decisiones personales, sociales y económicas.
La difusión de la IA, las ciencias cognitivas, la nanotecnología y la robótica en el día de hoy generan un nuevo ecosistema para las generaciones futuras.
Cuando los progresos científicos más extraordinarios, las proezas técnicas más sorprendentes y el crecimiento económico más prodigioso no van acompañadas de un auténtico progreso social y moral, se vuelven en definitiva contra el hombre.
Cuando un poder de tal magnitud se concentra en pocas manos tienede a hacerse opaco y a eludir el control público y crea un desarrollo distorisionado que provoca nuevas dependencias, desigualdades, exclusiones y manipulaciones; falta de claridad y atropellos. Existen instituciones que ofrecen a la sociedad un signo creíble, no una utopía, sino una posibilidad real.
Debe de existir un discernimiento moral y social que proteja el primado de la persona, con el fin de que sea siempre la inteligencia humana, con conciencia y libertad, la que guíe las innovaciones tecnológicas y establezca con responsabilidad sus límites y su uso.
La IA corre el riesgo de quedar obsoleta en poco tiempo; dada la impersionante velocidad de desarrollo de estos sistemas. Todos nosotros, incluidos quienes los diseñan, tenemos muy poco conocimiento sobre su funcionamiento efectivo.
Se manifiesta la urgencia de una profundización de investigación científica ya que los aspectos científicos fundamentales siguen siendo desconocidos. No es posible dar una definición única y completa de la IA. No podemos equiparar esta inteligencia a la humana.
Exige un enfoque prudente y cauteloso. Delegar demasiado y buscar respuestas rápidas debilita el juicio personal de cada persona y su creatividad.
La manipulación de información, violación de privacidad, etc. No son sistemas neutrales ni objetivos, reflejan y refuerzan esteriotipos o posiciones ideológicas de quienes los han diseñado y programado.
No podemos considerar la IA como moralmente neutra y hay que apelar a la responsabilidad política.
El discernimiento ético no se puede limitar a preguntarse si usamos o no un determinado sistema para un fin bueno o malo, sino que debe interrogarse sobre el modo en el que está diseñado. Invocar la moralización de la máquina, "alineación" de la IA con valores humanos debe de hacerse cuestionando el criterio de sus creadores.
Quien controla la IA impondrá su visión moral. No sirve de nada si es una moral impuesta por la idea de unos pocos.
Se debe realentizar todo lo que se acelera y proteger los espacios en los que las comunidades puedes seguir participando e interrogádose.
Ya que se puede dar el caso de que pequeños grupos muy influyentes puedan orientar informaciones y consumos y condicionar procesos democráticos e incidir en las dinámicas económicas en beneficio propio. No pueden ser confiados a unos pocos, hace falta una creatividad humana colectiva capaz de gestionarlos como un bien común.
El acceso uniersal a las tecnologías y la formación es en sí un avance. Pero se debe tener un control sobre quienes programan y diseñan los algoritmos y gestionar las distintas zonas geográficas de poder, se trata de una guerra cognitiva y económica.
La revolución digital interpreta el progreso como superación del ser humano en la que predomina una visión futurista de la "humanidad potenciada" u "hombre híbrido" con la máquina.
El transhumanismo imagina una potenciación del ser humano por medio de las tecnologías - biomedicina, ingeniería del cuerpo, dispositivos y algoritmos- con la aspiración de mejorar el rendimiento y las capacidades. Plantea la hibridación entre la máquina, el ser humano y el ambiente.
La metalidad posthumanista o tecnocrática considera a la persona humana como un objeto manipulable o recurso a optimizar para la maximización de beneficios.
El bien no progresa de manera automática. Se da la deshumanización en la que la persona formada sabe muchas cosas pero tiene dificultad para dar un sentido a su vida; incapacidad para conectar información y conocimientos y perder de vista el horizonte de sentido.
Se debe tener una higiene de la atención: ritmos que incluyan silencio, estudio reflexivo, lectura, análisis ponderado; sin estos elementos la libertad interior puede verse comprometida.
Se deben establecer límites para el uso de las tecnologías invasivas, para que las tecnologías esten al servicio de las personas y no se convierta en una forma de dominio de conciencias.
El mal uso de las IA puede generar situaciones de manipulación, conformismo, autocensura y control.
La superioridad moral de una élite que se percibe a sí misma de manera distorsionada genera una perspectiva inquietante grave.
Existe un trabajo silencioso de millones de personas que trabajan en actividades poco visibles pero esenciales. Esta realidad interpela a la conciencia moral de nuestro tiempo.
Llamamiento a la vigilancia discernimiento y responsabilidad presente. La revolución digital está modoficando la gramática de los conflictos.
Expansión de una cultura de poder, polarizaciones y violencia. Carrera por desarrollar una tecnología según una dinámica de deshumanización que parece no conocer límites.
Narrativas mediáticas polarizadas amplificads por algoritmos que valoran el enfrentamiento y la oposición.
Preocupante pérdida de la memoria histórica. Se dan narrativas simplistas, lógicas de amigo enemigo, desinformación y miedo. Fragmentación, división sin criterios éticos válidos. Precariedad en los conflictos, falsa propaganda, fomentan el resentimiento. Creando un ambiente poco favorable para el diálogo o a la diplomacia.
En esta crisis de multilateralismo se da un supuesto realismo político ciego ante lo cultural o espiritual que corta las raíces de la memoria. La globalización no genera unidad y paz. Se da un multipolarismo conflictivo en la que prevalece la desconfianza hacia el otro y la resignación. La política recurre a la desinformación, ridiculización del adversrio y contrucción de miedos y resentimientos. Perpetuando una situación de abuso de poder, voluntad de dominio y ambiciones que pueden facilmente aflorar en nuevos conflictos . Terreno fértil para nuevas guerras.
Las decisiones parecen ser guiadas por cálculos económicos, defendidos a través de ilusiones mediáticas, euforias artificiales y "sueños" que se desvanecen, generando frustración y nueva violencia.
La responsabilidad recae sobre quienes trabajan en el mundo de la investigación. Uno se engaña a sí mismo creyendo que realiza una tarea moralmente neutra y evita preguntas sobre los fines últimos que orientan determinados experimentos, se corre el riesgo de cooperar sin quererlo en proyectos oscuros que alimentan nuevas formas de violencia, manipulación y dominio.
Mientras el ruido y la confusión nos rodea el bien crece silenciosamente.
Pensar que los problemas son demasiado grandes y nosotros demasiado pequeños y que nuestras decisiones no cambian nada es una forma de rendirse. -No todos tienen el poder de influir en la realidad: hay quienes gobiernan, quienes dirigen instituciones, quienes investigan y quienes educan, quienes informan, quienes producen y quienes parecen tener su vida cotidiana. Nadie está exento de responsabilidad.
Las palabras que usamos, los prejuicios de los que están impregnados, la agresividad, abierta o encubierta, que los motiva.
Es una responsabilidad contribuir al bien cada vez que decimos la verdad, damos un consejo apoyamos a alguien que necesita consuelo, o damos voz a quien no la tiene.
Pero no todos quieren practicar la justicia. El idealismo político es cínico y para salvar su propia visión del mundo selecciona los hechos, los manipula, los renombra y termina habituando una realidad construida a medida de sus propias convicciones. Ver con claridad los intereses, los miedos, las limitaciones y las relaciones de poder. Instituciones creibles, garantías verificables, negociaciones pacientes, prevención de conflictos y protección. Rechazando las visiones maniqueras típicas de los relatos violentos que dividen al mundo entre buenos y malos.
El ciberespacio se ha convertido en terrreno de enfrentamiento: los ataques informáticos, la manipulación de datos y las campañas de influencia orquestadas con la ayuda de la IA pueden desestabilizar países enteros, incluso antes de que llegue un enfrentamiento armado abierto.
No se trata de ajustes técnicos, la crisis de convicciones y de valores afecta también a los fundamentos éticos de la vida de las naciones y dificulta orientar el multilateralismo hacia el verdadero bien común.
Nuevo entorno enel que se den negociar reglas sobre el uso de las nuevas tecnologías orientadas al bien común.

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